POR QUÉ ES IMPORTANTE LA PROFECÍA BÍBLICA—PARTE I

 


Este artículo examina dos categorías de lugares comunes (o clichés)—que uno escucha frecuentemente en los círculos cristianos—que desinflan nuestro entusiasmo por estudiar la profecía bíblica.

Un número asombroso y creciente de cristianos no cree que la profecía bíblica importe. Específicamente, muchos piensan que ni siquiera deberíamos preocuparnos por la profecía bíblica. Por profecía bíblica, nos referimos a temas relacionados principalmente con los eventos que rodean la segunda venida de Cristo y el milenio. La mayoría, por supuesto, admitiría que los planes futuros de Dios para el mundo son importantes en virtud de haber sido decretados por Dios, pero muchos cristianos no creen que estos planes tengan un valor significativo para la vida cristiana “aquí y ahora”. Hay lugares comunes que refuerzan esta creciente postura entre los cristianos de que la profecía bíblica no importa.

Es posible que hayas escuchado al menos uno de estos lugares comunes, ¡o que lo hayas expresado tu mismo(a)! Estos clichés tienen la intención, premeditadamente o no, de desalentar “nuestro enfoque en la profecía bíblica. La gran mayoría de quienes los expresan tienen buenas intenciones. Pero no creemos que comprendan que no sólo carecen de sustancia bíblica, sino que ofenden al Señor.

La mayoría de estos lugares comunes se clasifican en dos tipos principales. El primero es el agnóstico, que expresa escepticismo de que sea posible tener una comprensión correcta de los eventos futuros en la profecía bíblica. El segundo tipo de es el pietista, que se manifiesta con declaraciones que suenan piadosas y que intentan minimizar la importancia del estudio de la profecía bíblica. El agnosticismo y el pietismo pueden superponerse entre sí.

Los Clichés Agnósticos

* ¿Quién eres tú para pensar que tienes la respuesta correcta?

* Hay tantas posiciones (opiniones).

* Los teólogos han debatido esto durante siglos.

El cliché agnóstico se expresa, principalmente, a través de las oraciones citadas. La persona que expresa este sentimiento de incertidumbre quiere que sepamos que ella está segura de que no podemos conocer la verdad sobre los eventos que rodean la segunda venida del Señor. Estos lugares comunes son un balde de agua fría sobre el entusiasmo de uno por estudiar la profecía bíblica, o peor, cierra la discusión sobre los detalles de la venida del Señor. Cuando alguien usa estas simplistas declaraciones, nos está indicando que no cree que nadie pueda tener una comprensión inequívoca sobre el tema, menos tú

Examinemos tres lugares comunes de este tipo.

¿Quién eres tú para pensar que tienes la respuesta correcta?

La persona que expresa este primer cliché cree que nadie puede tener la visión correcta sobre la segunda venida y el milenio. Su objetivo es hacerte sentir culpable (arrogante) por creer que tú la tienes. 

Pero este sentimiento no está de acuerdo con las Escrituras, debido al siguiente principio evidente por sí mismo: dado que la Biblia nos ordena que comprendamos los eventos que rodean la segunda venida, necesariamente se concluye que Dios espera, y asegura, que este objetivo es posible. Se pueden citar muchos pasajes, pero aquí hay algunas declaraciones bíblicas que nos exhortan a los creyentes a comprender y prestar atención a los detalles de la profecía bíblica:

“Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe (Mateo 24:4). [Vigilen, estén alerta, van a intentar engañarlos acerca de esto.]

 Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes (Marcos 13:14). [Cuando aparezca públicamente (el Anticristo) y ustedes lo vean con sus propios ojos.]

“Ya os lo he dicho antes (Mateo 24:25). [Se los he advertido antes que suceda, para que estén apercibidos.]

Mirad también por vosotros mismos [cuídense], que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (Lucas 21:34-36).

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? (2 Tesalonicenses 2:1-5).

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan... Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca (Apocalipsis 1:1, 3).

Estas no son advertencias sobre el hecho de que el Señor Jesús vendrá, sino que son advertencias para comprender las condiciones que prevalecerán en el tiempo en que su venida ocurrirá. La enseñanza de la Biblia sobre los eventos del fin de los tiempos no puede desconectarse de sus aplicaciones espirituales. Dios basó la profecía bíblica en la verdad de que los cristianos se enfrentarán al Anticristo mediante advertencias a no capitular ante la pereza espiritual, la persecución y las falsas enseñanzas. Estas advertencias no tienen sentido si no se supone que entendamos que su venida va a estar precedida por circunstancias peligrosas para los creyentes.

¿Quién soy yo para pensar que tengo la respuesta correcta? Alguien que toma a pecho las palabras del mismo Señor Jesús y de los autores inspirados del Nuevo Testamento, y que por lo tanto sabe que puede entender y discernir la profecía bíblica.

Hay tantas posiciones (opiniones)

Este cliché también expresa incertidumbre sobre la posibilidad de comprender la profecía bíblica, pero por una razón diferente. Implica que dado que hay “tantas opiniones”, entonces no es posible saber cuál es la correcta.

Este razonamiento es falso. Por ejemplo, hay más religiones que puntos de vista sobre el arrebatamiento, por lo que, de acuerdo con esta lógica, no podemos estar seguros de que el cristianismo sea la religión correcta. Es una incongruencia afirmar que debido a que existe una multiplicidad de puntos de vista, no podemos saber cuál es el correcto. Este relativismo epistémico es impropio de los cristianos. Implícitamente transmite que Dios no ha podido comunicar claramente cómo ocurrirá la segunda venida de su Hijo, y asume que el Espíritu Santo está inactivo para guiarnos a toda la verdad. Sugerimos que la culpa no es de Dios, sino de las presuposiciones del intérprete.

Además, no hay “muchos puntos de vista” sobre la profecía bíblica. Hay sólo cuatro o cinco puntos de vista: pretribulacionismo, pre-ira, postribulacionismo, preterismo e historicismo (el midtribulacionismo para todos los propósitos prácticos es un punto de vista difunto). Incluso si hubiera “muchos puntos de vista”, eso no debería inhibirnos de practicar la búsqueda de la verdad.

La literatura rabínica revela una antigua tradición judía en la que los rabinos no estaban de acuerdo entre ellos sobre varios temas relacionados con la venida del Mesías. Pero esto no impidió que el Señor Jesús los reprendiera a dos de sus discípulos en el camino a Emaús. Él esperaba que ellos tuvieran una comprensión correcta acerca de los eventos que rodearían la venida del Mesías:

Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lucas 24:24-27).

El Señor les explicó que ellos eran responsables de discernir y comprender las señales de los tiempos para su primera venida basándose en la profecía bíblica de las Escrituras hebreas del Antiguo Testamento. De manera similar, el Señor Jesús amonesta a los cristianos a comprender los eventos de la profecía bíblica asociados con su segunda venida:

“Ya os lo he dicho antes” (Mateo 24:25). [Se los he advertido antes que suceda, para que estén apercibidos.]

Estudiar la Palabra de Dios, por lo tanto, requiere diligencia, constancia y concentración. Pero no puedes buscar la verdad si no crees que está ahí en primer lugar. Y la verdad no está determinada por la cantidad de puntos de vista que existen. El hecho de que exista una variedad de interpretaciones debería ser una razón más para concentrar nuestra atención en la profecía bíblica, no para ignorarla.

Los teólogos han debatido esto durante siglos

Este lugar común implica que si los teólogos no pueden ponerse de acuerdo entre ellos, ¿quién podría tener la comprensión correcta? Apela a la afirmación tácita de que un cristiano común y corriente no puede conocer la respuesta bíblica correcta. Después de todo, si los teólogos no pueden coincidir en cuanto a cuál es la respuesta correcta, ciertamente tú tampoco puedes.

Este cliché supone que la verdad sólo puede difundirse desde los sacerdotes intérpretes allá en la cumbre, hacia abajo. Si un teólogo dice que “no podemos estar seguros”, entonces eso lo resuelve, y ¿quién eres tú para pensar que sabes más? 

En primer lugar, es el colmo de la arrogancia pensar que sólo los papas, los cardenales, los teólogos y los pastores pueden poseer las respuestas correctas. Eso es elitism. El Señor Jesús tuvo bastante que decir acerca de este tipo de arrogancia con respecto a los líderes religiosos de su época (ver Mateo 23).

El hecho de que los teólogos hayan tenido diferentes interpretaciones sobre el tema de la segunda venida durante siglos, no significa que todos los teólogos deban estar igualmente equivocados. Tampoco significa que no se pueda estar en desacuerdo con los teólogos, como implica este cliché. Los teólogos no tienen una parcela propia en la tierra de la verdad. Tampoco es cierto que los teólogos hayan estado debatiendo el tema del arrebatamiento y la segunda venida durante siglos. Sin duda, han debatido el tema del milenio, pero en lo que respecta a la cuestión del arrebatamiento en lo que respecta al Anticristo y la segunda venida, esta cuestión ha sido principalmente un tema de debate entre los teólogos sólo en los últimos dos siglos, especialmente durante el siglo pasado.

Incluso si fuera cierto que estuvieron debatiendo este tema durante dos mil años, ¿eso qué? Los teólogos han estado debatiendo muchas doctrinas durante milenios, por ejemplo, la doctrina de la naturaleza de Cristo, el evangelio y la naturaleza de Dios. ¿Significa esto que ya no deberíamos seguir ocupándonos de estas importantes cuestiones teológicas? ¿Significa que no podemos saber lo que enseñan las Escrituras sobre la naturaleza de Cristo o de Dios?

No es malo que teólogos y cristianos en general debatan sobre doctrina. Es bueno reflexionar y estudiar la Palabra de Dios. Todos los creyentes somos llamados a aferrarnos firmemente del mensaje fiel tal como ha sido enseñado, para poder exhortar con una enseñanza sana y corregir a los que hablan en contra de ella (Tito 1: 9). La verdad se descubre típicamente a través del desacuerdo y el debate, no evitándolo.

En resumen, los clichés agnósticos no funcionan porque son lógicamente defectuosos, bíblicamente ingenuos e históricamente miopes. Se nos exhorta que busquemos la verdad sobre estos detalles de la profecía bíblica y, en base a este mandato, Dios quiere que poseamos el entendimiento correcto. Después de todo, cada uno de nosotros tendrá que enfrentar al Anticristo y sus huestes solo, y lo que creamos entonces acerca de las enseñanzas de la profecía bíblica probará ser de un peso eterno. El destino eterno de nuestra alma está en juego.

No dejes que nadie te haga sentir culpable (arrogante) por creer que la profecía bíblica importa y por expresar lo que crees que es la comprensión correcta de las Escrituras. Podemos estar seguros de que está ahí para que la descubramos.

PARTE II


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